UZBEKISTÁN ETERNO: GLOBALIZACIÓN EN LA RUTA DE LA SEDA (I)

Por Fernando Novo Lens. Presidente de la Asociación Cultural Hispano-Argelina “Miguel de Cervantes”. Experto en sostenibilidad y economía circular. Proyecto “Encuentros con España”. Director: E. Guaylupo
Uzbequistan 1

Quizás, cuando el lector oye (o lee) el nombre de Uzbekistán, lo sitúe entre aquellos países de Asia que acaban en “-tán” pero sin poder localizarlo exactamente en el mapa o quizás, simplemente, no le suene. 

Tal vez el lector en algún momento haya oído mencionar la Ruta de la Seda. Acaso, si al lector le gustan los viajes, los grandes viajes, conozca que dicha ruta fue durante muchos siglos, y desde el siglo I a.C., la principal ruta comercial que unía Chang’an (hoy Xi’an) en China con Constantinopla (actual Estambul) en Turquía y la cual, si no había contratiempos durante el viaje, los mercaderes tardaban en recorrerla unos 200 días.

Realmente, la llamada Ruta de la Seda fue una red de rutas comerciales intercontinentales por las que las caravanas atravesaban algunas de las montañas más altas de Asia y los desiertos más inhóspitos. En estas caravanas se transportaban diversas mercancías, no solo la conocida seda que da nombre a la ruta, sino también telas de lana y de lino, piedras preciosas, especias, vidrio, porcelana, etc. Por lo tanto, no se trataba únicamente de una ruta comercial dedicada en exclusiva al comercio de la seda, aunque sí era considerado el producto de mayor valor.

Se podría decir que fue la primera acción de globalización ya que estas rutas unían Oriente con Occidente y no eran utilizadas solo para comerciar, sino que también eran el medio para la difusión de la cultura, el arte, el conocimiento científico e incluso la religión.
Y en el centro de estas Rutas de la Seda, a medio camino entre oriente y occidente, en el corazón de Asia Central nos encontramos con un país que, con una superficie de 447.400 km2 (tamaño similar al de España) y con una población de 34 millones de habitantes, es el país más poblado de la región. Hablamos, por supuesto, de Uzbekistán.

Posiblemente el lector empiece a situar el país y para acabar de centrar la ubicación…¿y si le decimos que una de las ciudades por las que pasa la Ruta de la Seda se llama Samarcanda?. La mítica y famosa Samarcanda... que acompañada de las ciudades de Bukhara y Khiva se convirtieron en un eje de importancia mundial en aquella época y, por supuesto, en las Rutas de la Seda.

Si el lector conoce la obra “Las 1.000 y una noches” en la que se habla de la relación entre el rey de Persia (actual Irán) Sahriyar y su esposa Shahrzad (conocida como Sherezade), nos habla de ciudades maravillosas y una de ellas bien podría haber sido Samarcanda, tal es la belleza y majestuosidad de dicha ciudad, que llegó a tener una población de un millón de personas en el siglo XIV y actualmente ha disminuido hasta las 530.000, siendo por ello, la tercera ciudad en importancia de Uzbekistán, después Namangán y de la capital, Tashkent.

Pero Bukhara y Khiva no se quedan atrás ya que un sabio dijo una vez que si “Samarkanda es la belleza de la tierra, Bukhara es la belleza del espíritu”. Y en cuanto a Khiva, es una ciudad mágica, es la “ciudad Museo”. Sobre estas tres maravillosas ciudades se vertebró en Uzbekistán la Ruta de la Seda, que fue una ruta de paz, conocimiento y prosperidad y se desarrolló intercambiando productos, moldeando culturas y relacionando pueblos. Y de ahí la gran importancia de Uzbekistán como centro neurálgico y globalizador de dicha ruta.

Si el lector está versado en la historia tal vez conozca que este país es la patria del conquistador Amir Temur (más conocido como Tamerlán), quien gobernó entre 1370 y 1405. Tamerlán creó, en el siglo XIV, el imperio timúrida, y conquistó la mayoría de los países que formaban Asia Central: Siria, Irak, Irán, Pakistán, Afganistán, Turkmenistán, Uzbekistán y parte de la India, además de Turquía y Rusia. Es decir, sus conquistas alcanzaron una superficie de unos 8 millones de km².  

Uzbekistán, país independiente de la antigua Unión Soviética desde el 1 de septiembre de 1991, ha sido desde siempre un crisol étnico en Asia Central, incluso antes del 320 a.C., cuando Alejandro Magno cruzó el río Oxus. De hecho, se le llamaba Transoxiana a esta antigua región que había entre los ríos Oxus y Sir Daria.

Fruto de esta rica y variada historia y contactos y mezclas con otros pueblos y culturas: islámica (ya que los árabes conquistaron Uzbekistán en 712, un año después de conquistar España), persa, china, rusa…, Uzbekistán es un país laico con un 93 % de musulmanes que, haciendo honor a su historia y a su fe, son gente hospitalaria, espontánea, cálida, que comparte lo que tienen y quienes visiten el país lo podrán comprobar hasta el punto de sentirse como en casa y entre amigos.

En beneficio de estos contactos, España reconoció a la República de Uzbekistán el 31 de diciembre de 1991 y estableció relaciones diplomáticas el 18 de marzo de 1992. Fruto de continuados esfuerzos diplomáticos, en 2007 la República de Uzbekistán abrió su embajada en España. Las relaciones entre ambos países son buenas y desde la embajada de Uzbekistán y con su embajador a la cabeza, el Excmo. Sr. D. Jakhongir Ganiev, se trabaja sin descanso para dar a conocer el país y sus oportunidades en materia de turismo, negocios, etc. a los ciudadanos residentes en España y a sus empresas, ya que actualmente existe un gran potencial de colaboración entre ambos países en diferentes campos.

Uzbekistán es la segunda economía de la región de Asia Central, tras Kazajistán. Es el tercer mayor productor de oro del mundo y es el sexto mayor productor y el décimo primero mayor exportador de algodón (llamado también “oro blanco”). Y también exporta gas, cobre, etc.

Es un país joven, ya que el 40 % de sus habitantes tienen menos de 24 años. Y con una tasa de alfabetización próxima al 100 % lo que evidencia un país con un gran potencial de desarrollo.

Para poder presentar Uzbekistán al lector empezaría por su capital, Tashkent (“Ciudad de Piedra”), la cual, con una población de 2,5 millones de habitantes, tiene 2.200 años de antigüedad. 

En la capital hay varios sitios dignos de visitar. Por ejemplo, la Plaza de la Independencia, de 1991, donde nos encontraremos con el Monumento a la Madre Doliente y una “llama eterna” en memoria de los 400.000 uzbekos que fallecieron en la 2ª Guerra Mundial. 

A un par de manzanas de la Plaza de la Independencia se encuentra el Teatro Navoi u Ópera de Tashkent. Fue construido en 1947 y tiene una capacidad para 1.400 espectadores en sus diferentes salas. En la principal y con un escenario de 540 m², se representan multitud de obras clásicas y contemporáneas que hacen las delicias de los espectadores.

La Plaza de Amir Temur, construida en el siglo XIX y con una superficie de 10.000 m², se encuentra en el corazón de Tashkent. Está enfrente del hotel Uzbekistán, construido en la época soviética. En aquel tiempo era el único hotel en el que se podían alojar los extranjeros. En esta plaza podremos ver la estatua de Tamerlán a caballo.

En el museo de Amir Temur el visitante podrá admirar las hermosas miniaturas que reflejan los eventos de la época. Posee una copia del Corán Otomano en el patio central del museo en la planta baja. Las paredes de la entrada del edificio han sido decoradas por reconocidos artistas de Uzbekistán y nos muestran escenas de la vida de Tamerlán. Las exposiciones que hay en el primer y segundo piso presentan unas colecciones de utensilios, armas y prendas de vestir pertenecientes a Tamerlán y la época Timurid.

Complejo Hazrat Imam (“Venerable Imam”). Ocupando una superficie de 70 hectáreas, consta de:
-    Mausoleo de Kaffal Shasi, del siglo XVI
-    Instituto Islámico del Imam al-Bukhari, construido en el siglo XVI y reconstruido en 1997. En su fachada se pueden contemplar mosaicos e inscripciones coránicas. Aquí estudian los futuros imanes.
-    Madrasa Barak Khan. Siglo XVI. En una zona están dispuestas unas tiendas de artesanía dedicadas a ofrecer productos varios al visitante.
-    Madrasa Mui-Mubarak. Siglo XVI. Aquí se encuentra el Corán escrito por el Califa Osman (sabio del Corán, siglo VII) y que es considerado por muchos fieles como el más antiguo del mundo. También tiene un cofre en el cual, según se dice, se conserva un pelo de la barba del Profeta Mahoma.
-    Tres mezquitas: la Mezquita Namazgokh (1845-1867), la Mezquita Tillya Sheikh (1856-1857). Y finalmente, la Mezquita Hazrat Imam. Construida en 2007 por indicación del presidente y líder de la independencia, Islom Karimov y manteniendo el estilo de las mezquitas del siglo XVI. Posee dos minaretes de 53 metros de altura.

Esta importancia dada a la cultura a lo largo de su historia hizo que Tashkent fue designada en 2007 como capital de la cultura islámica por parte de la ISESCO (Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

A 15 manzanas del complejo de mezquitas se encuentra Chorsu Bazaar (o Eski Juva), que ya era conocido en la Edad Media y tuvo mucha importancia en las rutas comerciales de la seda. Con una antigüedad de 1.200 años, es el mercado más grande de Tashkent. La imagen con su planta circular y gran cúpula azul celeste es espectacular. Se puede llegar a él en metro, apeándose el viajero en la estación “Chorsu Station”. Es el bazar tradicional del centro de la ciudad vieja de Tashkent y tiene de todo, desde frutas, legumbres y hortalizas a lácteos, carnes, pescados, etc.

En el corazón de la ciudad, esta también Chagatai Bazaar, que es un mercado enteramente dedicado a la venta de pan (“non”)”. En Uzbekistán, el pan es un producto muy respetado que ha llegado a ser un arte. Existen dos tipos de pan, el pan que se consume a diario, llamado “obinon” y el pan de los días festivos y celebraciones especiales, llamado “patir”. El pan para el consumo diario se amasa en agua y se cubre de sésamo. Para hacer el pan de los días festivos se cocina la masa de hojaldre y se agrega la grasa de cordero. Los adornos que tienen las tortas de pan se logran mediante unos sellos metálicos del tamaño de la torta de pan que se aplican sobre la masa antes de introducirla en el horno (“tandyr”). Y hay sellos con diferentes adornos que proporcionan una vistosa decoración al pan.

Otro enclave que merece la pena visitar es la Torre de la Televisión, con sus 375 metros de altura. Los arquitectos responsables del proyecto, D Semashko y N Terziev-Tzarukova, se encargaron de crear un diseño capaz de resistir terremotos de hasta 9,0 en la escala de Richter. Comenzó a operar el 15 de enero de 1985 y posee un mirador en el primer piso, a 100 metros de altura, donde también se encuentra el restaurante giratorio “Koinot” que se divide en dos alturas: “Blue” y “Red”, cada una con una capacidad para 120 comensales, y que tarda una hora en hacer un giro completo. El piso segundo, a 250 metros del suelo, tiene otro mirador desde donde el viajero podrá contemplar unas buenas vistas de la ciudad.
 

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Torre de la Televisión (cortesía del Ministerio de Turismo de Uzbekistán)

Y como en algún momento habrás de reponer fuerzas, si no lo has hecho en el restaurante giratorio de la Torre de Televisión, detrás de la misma podrás encontrar el “Centro del plov” (o pilaf). Es el plato, por excelencia, de Uzbekistán. Sus ingredientes son arroz (mejor si es “lasaa”), zanahoria, pasas, cebollas, carne de cordero, ajo, especias, sal y aceite…y es una delicia. Las grandes ollas donde se prepara llegan a medir hasta 4,5 metros de diámetro. Hay que ir pronto a comer ya que a las 13:00 se les suele haber acabado la comida que preparan…y eso que hacen diariamente comida para unas 5.000 personas. El 1 de diciembre de 2016, el plov fue inscrito como Patrimonio Cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. De todas formas, a lo largo del viaje podrás degustar otras delicias de la variada gastronomía uzbeka.
 

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Plato de Plov o Pilaf (cortesía del Ministerio de Turismo de Uzbekistán)

En el Museo de las Artes Aplicadas en donde, con más de 4.000 objetos de cerámica, bordados en oro, tapices, tallas de madera, sedas, joyas y miniaturas (el 16 de diciembre de 2020, el arte de la miniatura fue proclamado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO) y la exposición de instrumentos musicales, colecciones de teteras, de muñecas, etc., podrás apreciar la rica y variada tradición uzbeka. Se encuentra ubicado en un palacio de los años 30, en el siglo pasado, que fue residencia del diplomático ruso Polostev.

También merece la pena visitar el Metro de Tashkent ya que tiene fama de ser uno de los más bellos del mundo. Fue inaugurado el 7 de noviembre de 1977 y consta de 3 líneas y 27 estaciones que están operativas desde las 05:00 am a las 23:30 pm de lunes a domingo. La arquitectura, diseño y decoración de sus estaciones son una mezcla artística y cultural de Oriente y Occidente. No te pierdas la oportunidad de visitar la Kosmonavtlar Station.
 

estación de metro

Estación de Metro Alisher Navoi (cortesía del Ministerio de Turismo de Uzbekistán)

Y si al final de la visita deseas relajarte y ver un poco el ambiente joven de la ciudad podrás visitar el barrio Broadway, que es en el que se encuentran las discotecas.

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