La formación como herramienta para la gestión de talentos

Ejecutivos | 25 de enero de 2023

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El aprendizaje es algo inherente al ser humano. Nos ha ayudado a evolucionar, mejorar lo que nos rodea y adecuarlo a nuestras necesidades.  En este sentido, hasta los años 90 en las organizaciones no se daba importancia a la formación de los trabajadores, pero hoy en día se reconoce el gran potencial que tiene una formación sólida para lograr la especialización en un trabajo. Por ejemplo, una formación con base sólida es la que presenta aquel que quiere ser agente de seguros.

Pero para ser el mejor agente de seguros y lograr la excelencia empresarial es necesario que haya una formación y gestión del talento. Y más cuando la empresa dispone de formas y herramientas de lograr un conocimiento para desarrollar de forma óptima el trabajo.

¿Qué es la gestión de talento?

Podríamos definir la gestión de talento como un conjunto de procesos dentro de los recursos humanos que están creados para atraer, formar, desarrollar y motivar a los empleados dentro de una empresa. 

No nos podemos olvidar que los trabajadores son un activo muy importante, ya que en la mayoría de casos, sin trabajadores no funciona esa empresa. Por ese motivo, desarrollar el capital humano usando estrategias de gestión es una tarea importante que desde el departamento de RRHH se puede realizar para conseguir un crecimiento sostenido en la empresa.

Etapas de la gestión del talento

Podemos dividir la gestión de talento en cuatro fases o etapas que funcionan de manera sucesiva y que se pueden dividir en:

  • Onboarding y reclutamiento. Son actividades destinadas a evaluar estratégicamente cuáles son las necesidades de la empresa en cuanto al personal y la carga productiva. Tras este paso, se realiza la búsqueda para cubrir los puestos, selección de los mejores perfiles y la capacitación para que los nuevos talentos se comprometan con los valores, metas y misión de la empresa.

  • Evaluación del desempeño. Esta herramienta de medición sirve para conocer el grado en que los trabajadores cumplen sus objetivos y crean valor para la empresa. Aquí no solo se realizan evaluaciones y análisis de resultados, sino también se aplican indicadores para evaluar el potencial de cada persona para mejorar o dar lo máximo.

  • Desarrollo profesional. Es el esfuerzo que realiza la empresa para desarrollar profesionalmente a los empleados, potenciar sus puntos fuertes y ayudar a solventar sus debilidades. Son acciones que favorecen la movilidad y promoción dentro de un mismo área o entre departamentos.

  • Retención del talento. Son iniciativas que buscan crear compromiso y motivación del trabajador con la empresa, así como fortalecer las relaciones entre ésta y sus empleados. Se busca mantener el mayor tiempo posible al trabajador que añade un valor importante a la empresa. Una medida es el incentivo salarial, aunque se pueden ofrecer otro tipo de alicientes igual de interesantes.

Qué beneficios tiene la formación en la gestión de talentos

La formación es un elemento esencial hoy en día tanto para adquirir conocimientos en nuestra vida diaria como en nuestro trabajo y conseguir que este sea eficiente. Tener una formación en nuestro puesto de trabajo tiene una serie de beneficios como los que comentamos a continuación:

  • Añade valor al perfil profesional. Elementos como el compromiso, la empatía, la autocrítica, ser proactivo, la competitividad y otros son habilidades que las empresas hoy en día valoran bastante y que indican que un profesional se forma continuamente.

  • Aumentar la satisfacción en el trabajo. Gracias a la formación se logra que un trabajador alcance con éxito las metas que se proponga y sea capaz de afrontar nuevos retos. Esto tiene un efecto motivador en el ambiente laboral, satisfacción personal y la autoafirmación.

  • Mejorar las condiciones laborales. El hecho de ampliar las capacidades y habilidades tanto técnicas como sociales mediante la formación nos da puntos de ventaja a la hora de buscar un mejor empleo, promocionarse dentro de una empresa o saber escoger qué trabajo es el que mejor se adapta a nosotros.

  • Aumentar la productividad y competencia profesional. Si estamos altamente capacitados podremos tomar la responsabilidad de toma de decisiones y resolver conflictos de manera más eficaz. Y eso se traduce en una mayor reputación dentro y fuera de la empresa, así como lograr un mejor índice de productividad.

  • Potenciar la autoestima y la confianza.  La formación nos ayuda a adquirir conocimientos, así como habilidades sociales que nos permiten interactuar con el entorno con una actitud más responsable y positiva.

Como hemos visto, la gestión de talentos es algo vital para que las empresas consigan que sus empleados se mantengan motivados y contribuyan al crecimiento de estas organizaciones, algo que saben muy bien las aseguradoras.