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Victoria González

Gerente de Marketing Promocional y Comercio Solidario de FUNDACIÓN JUAN XXIII

Un año más, se acerca la Navidad y las empresas preparan los tradicionales eventos y obsequios para sus empleados. En los últimos años, debido a las necesarias medidas de seguridad para hacer frente a la pandemia, hemos sido testigos de cómo las habituales cenas se transformaban, principalmente, en cestas. En muchas de las ocasiones, afortunadamente, destinando esos beneficios en su totalidad a fines sociales. 

En este sentido, a pesar de que este año se espera que los eventos y las celebraciones de empresa vuelvan, esta tendencia evolutiva y solidaria parece que sigue en ascenso. En parte, porque la crisis de la Covid- 19 ha demostrado, por un lado, la necesidad de que el tejido empresarial apueste por lo social y, por otro lado, los beneficios que tiene para las compañías el hecho de hacerlo. 

Servicios empresariales socialmente responsables

Desde los centros en los que se ofrece este tipo de servicios solidarios para empresas llevan días trabajando para responder a tiempo todos los pedidos. Este es el caso del Centro Especial de Empleo de FUNDACIÓN JUAN XXIII, entidad que lleva más de 55 años trabajando para la inclusión social y laboral de personas en riesgo de vulnerabilidad psicosocial, especialmente con discapacidad intelectual y/o enfermedad mental.  

En lo que va de temporada, este centro ha recibido ya el encargo de cerca de 70.000 cestas por parte de empresas como Bricomart, Kuehne Nagel, Havas Media Group o Fujitsu, entre otras, aunque se espera que en las próximas semanas la cifra aumente, e incluso supere las 90.000 que se demandaron el año pasado.

Gracias al servicio de Cestas de Navidad o regalo solidario, a lo largo de estos meses se prevé recaudar alrededor de 4 millones y medio de euros, que se destinarán íntegramente a apoyar la labor de Fundación, incluyendo la realización de multitud de diversas acciones solidarias para personas en riesgo de exclusión social. Entre ellas, el tradicional reparto de comidas el Día de Reyes en colaboración con Cruz Roja para personas refugiadas y/o en situación de vulnerabilidad o el reparto de regalos a domicilio para personas mayores que viven solas.

Este tipo de servicios suponen un gran impulso de crecimiento para este tipo de entidades. Tanto es así que, a lo largo de este año, FUNDACIÓN JUAN XXIII ha logrado aumentar su plantilla en alrededor de 245 nuevos trabajadores, de las cuales 166, el 68%, tiene algún tipo de discapacidad. 

El retorno para las empresas que apuestan por la solidaridad

La contratación de servicios con fines solidarios no solo supone que las empresas puedan tener un detalle con sus empleados, sino que también refuerza su RSC mediante la realización de una inversión cuyo coste se destina en su totalidad a fines sociales.
De este modo, las empresas, además de apoyar la misión de entidades como FUNDACIÓN JUAN XXIII, cumplen con la Ley General de Discapacidad mientras realizan otras acciones de carácter solidario. 

En definitiva, esta contribución del tejido empresarial permite a entidades sociales cumplir con su función y remar a favor del progreso social. Todo ello, a la vez que se brindan oportunidades para todas las personas y, más en especial, aquellas que requieren mayores apoyos.