Maite Rodríguez García. Prestigio profesional. IV edición Premios Ejecutivos Cantabria

Maite Rodríguez García. Prestigio profesional. IV edición Premios Ejecutivos Cantabria

Maite Rodríguez García

Maite Rodríguez García comenzó su relación con el mundo de la restauración trabajando, como se hacía a la antigua, desde abajo. Aquel primer empleo como camarera supuso un flechazo para Maite y el comienzo de una carrera que hoy se ha convertido en el eje sobre el que gira su camino profesional. Treinta años después, Maitre Rodríguez García se ha convertido en todo un referente no solo de la restauración santanderina, sino que su potencial y su saber hacer atraviesan ahora fronteras con el comienzo de una nueva actividad: la consultoría. En la actual maleta de Maite viajan “Marucho” y “La Flor de Tetuán”, dos nombres propios de la gastronomía de Santander que la han hecho merecedora de varios galardones a los que hoy se suma el premio al Prestigio Profesional en la IV edición de los Premios Ejecutivos Cantabria.

“Amor, pasión, tristeza, fuerza y agradecimiento” es el resumen de sentimientos con los que Maite Rodríguez García se presenta en su nueva web. Amor y pasión por su trabajo y por las personas con las que comparte su día a día, compañeros y equipo, pero también por sus clientes. Tristeza porque la celebración de cualquier éxito y el aprendizaje de los errores es mucho más profundo cuando se puede compartir con la gente a la que quieres y que te quiere, y faltan en su vida personas muy importantes. Fuerza porque Maite es una mujer de bandera, incansable, luchadora… Agradecimiento porque no sería la lideresa que es si no contara con el ingrediente imprescindible de la humildad. Desde aquel primer trabajo como camarera a hoy, muchas son las horas y el esfuerzo que ha dedicado Maite Rodríguez a su formación y a hacer crecer los dos talentos que había descubierto en su quehacer cotidiano: la atención al cliente y el liderazgo de equipos. Y no fueron solo los libros, las conferencias y las clases, fueron también muchas las horas invertidas en empaparse del trabajo de los compañeros y, sobre todo, de los jefes, fijándose en cada detalle, desentrañando los porqués de los comportamientos, conociendo los cómo, emulando a cada persona en la que descubría un gran potencial. Todo con la convicción de que ir cumpliendo objetivos es la única manera de caminar.

SUS DOS AMORES

Sin duda, los dos grandes amores (gastronómicos) de Maite García son “Marucho” y “La Flor de Tetuán”, los dos restaurantes, emblema de Santander, en los que invierte su pasión. Son ya cuatro las generaciones de clientes que avalan “Marucho”, no solo por la calidad del producto que ofrece, sino también por el amor que el equipo que lidera Maite Rodríguez García transmite en su servicio. Tradición e historia se combinan con los mejores mariscos y pescados para ofrecer una experiencia gastronómica inolvidable en el restaurante ubicado en el corazón de Santander.

“La Flor de Tetuán” es parada obligatoria cuando se visita Santander. Para la mesa, toda una variada oferta del exquisito producto cántabro en la que comparten protagonismo, junto a los pescados y mariscos, arroces, carnes y una deliciosa selección de postres caseros. Para la copa, una bodega bien surtida, perfecta para maridar la selección de viandas.

NUEVOS PROYECTOS

Nadie duda del prestigio alcanzado por Maite Rodríguez García en Cantabria. Además del premio a la Empresaria del Año de la Asociación de Mujeres Empresarias de Cantabria ADMEC, recibido en 2018 en reconocimiento a “su tesón, su esfuerzo y su capacidad de superación”, son muchos los testimonios que confirman su profesionalidad.

Ahora, con una trayectoria intachable, Maite Rodríguez quiere compartir todo lo aprendido a lo largo de su carrera profesional abriendo una consultora de hostelería, poniendo al servicio de la comunidad toda su experiencia. Uno de sus objetivos que le gustaría ver cumplido a través de la consultora es reflejo de lo que día a día se palpa en sus restaurantes. Casi una forma de vida se trata de que cualquier emprendedor que se inicie en el mundo de la hostelería, o que necesite savia nueva, aprenda a disfrutar de su profesión: “con alegría, positivismo, comunicación y formación personal”.

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