La década de la movilidad

Vivimos tiempos de cambio, que generan incertidumbre, pero también nuevas y apasionantes oportunidades. El sector de la movilidad afronta un cambio de paradigma, que afecta a todas sus piezas y que va a generar un nuevo tablero de juego con nuevos actores.

Este cambio parte de los propios vehículos, con la electrificación, la conducción autónoma y el vehículo conectado como grandes catalizadores. También afecta al modo de disfrutarlos, con un cambio de modelo de la propiedad hacia el uso, y fenómenos como el uso compartido. Los usuarios buscan soluciones de movilidad más fáciles y sencillas. Fenómenos como Netflix o Spotify nos han hecho acostumbrarnos a una utilización de servicios distinta, y son conceptos muy alineados con la filosofía del renting, que permite no preocuparse de nada salvo del uso del servicio de movilidad.

Pero la nueva movilidad no se trata solo de eso y va mucho más allá, al igual que Arval, que quiere ir más allá –de ahí el nombre de nuestra estrategia Arval Beyond- de nuestro modelo de negocio histórico para ofrecer todo tipo de soluciones de movilidad sostenible.

La nueva movilidad nace para resolver algunos de los grandes problemas a los que se está enfrentando la humanidad: calentamiento global y concentración urbana. Por un lado, todos somos conscientes del cambio climático y de las terribles consecuencias que tendrá si no somos capaces de frenarlo. Por otro lado, la población mundial sigue creciendo y cada vez se concentra más en las ciudades: en 2050, el 70 % de las personas del planeta vivirán en urbes.

Tenemos que ir reduciendo hasta eliminar, las emisiones de CO2 procedentes del transporte de personas y de mercancías, con una transformación energética del parque de vehículos, una racionalización de su uso y una potenciación de la generación de energía de fuentes renovables para abastecerlos. En ese sentido, la mejora de la tecnología, el incremento de la oferta y la bajada de sus precios están haciendo que la cuota de mercado de los eléctricos esté creciendo; aunque en España, todavía no al ritmo deseado: estamos en las posiciones de atrás de los países de nuestro entorno en penetración del vehículo eléctrico. El sector del renting está a la vanguardia de esta transformación y en Arval ya hemos acompañado a cerca de 10.000 clientes en su transición energética, y más del 20 % de nuestros nuevos vehículos ya son electrificados, con protagonismo de los híbridos e híbridos enchufables. El crecimiento de los eléctricos puros vendrá del aumento de sus valores residuales y de servicios asociados a este producto, como la financiación del cargador incluida en la cuota.

Igual de importante es conseguir que millones de personas concentradas en el espacio limitado de las ciudades puedan respirar aire limpio y moverse de un modo eficaz y eficiente en sus desplazamientos diarios.

Se ha creado un marco normativo, que va desde leyes comunitarias a normativas municipales, que está empujando a administraciones, empresas y particulares a reducir la huella de carbono en el transporte hasta eliminar la que produce de forma directa.

Por otro lado, las nuevas leyes de cambio climático y transición energética hacen que las empresas tengan que calcular de su huella de carbono y crear un plan de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Una parte de esas emisiones está relacionada con la movilidad de sus empleados, por lo que se hace necesario diseñar planes de movilidad integrales. Según el ‘Arval Mobility Observatory’, 6 de cada 10 firmas españolas que considera la movilidad como factor estratégico, planea disponer de un plan de movilidad en los próximos tres años. Y no hay que olvidar los objetivos medioambientales de las políticas de RSC, que también afectan de lleno a la movilidad.

De esta forma, la nueva movilidad corporativa pasa a afectar a muchos departamentos y a todos los empleados de una empresa; y además, va más allá del vehículo de empresa y llega a todos los medios de transporte.

En definitiva, las empresas y las personas están demandando una movilidad más flexible y transversal, multimodal y colaborativa; pública y privada; que combina coche, transporte público, bici eléctrica, opciones de micromovilidad… Y Arval tiene mucho que decir en este nuevo escenario que se abre ante nosotros. De hecho, estamos convencidos de que podemos convertirnos en el referente de la industria en términos de soluciones de movilidad sostenible, y la estrategia Arval Beyond, que nos guiará los próximos cinco años, apunta hacia ese camino.

Tenemos todos los ingredientes para conseguirlo, comenzando por la legitimidad que nos confieren nuestros clientes, que recurren de forma natural a nosotros para consultarnos aspectos relacionados con la movilidad. Tenemos muchos conocimientos y experiencia en la gestión de soluciones de movilidad, y muchas competencias internas. Y en tercer lugar, yo destacaría nuestra capacidad para asociarnos y establecer alianzas, que forma parte del ADN de Arval. Sea con fabricantes (como Hyundai, Kia y Volvo), sea con entidades financieras (como Caixabank) o con proveedores de diferentes soluciones de movilidad integradas (como Ridecell).

A nivel internacional, formamos parte de MaaS Alliance, una asociación público-privada que está sentando las bases para desarrollar las soluciones de movilidad del futuro. Formamos parte del grupo BNP Paribas, que nos da un importante respaldo para el desarrollo de todas estas soluciones, en todas las geografías donde está presente.

¿En qué va a cristalizar todo esto? Ya tenemos vehículos sin emisiones locales y herramientas que nos permiten elaborar consultorías a medida de nuestros clientes y que ofrecen soluciones para cada tipo de movilidad necesaria. Coches, bicicletas eléctricas para última milla, transporte público… Estamos preparados para ayudar a los clientes y ofrecerles propuestas que responden a un concepto más amplio de movilidad.

En Arval estamos trabajando para seguir avanzando en esa movilidad integrada, que ofrezca a los usuarios todas las opciones y la libertad de elegir entre ellas. Es un sistema muy complejo, que además de innovaciones tecnológicas, requiere de colaboraciones entre lo público y lo privado, y entre empresas privadas de diferentes sectores.

Estamos cerca de poder ofrecer a todos, ya sean empresas, empleados o usuarios particulares, la movilidad que necesitan, en el momento en que la necesitan, de un modo sencillo y a un precio justo. Yo imagino una aplicación que ofrece al usuario todos los medios de transporte disponibles (públicos, privados y compartidos) y en la que solo se paga, en una cita mensual, el uso real que se haga de cada uno de ellos, los minutos y kilómetros que realmente se consuman. También imagino un sistema descentralizado en el que se coordinan todos esos desplazamientos para consumir la menor energía, tiempo y recursos posibles. Aunque pueda parecer ciencia-ficción, esa realidad en forma de aplicación móvil está mucho más cerca de lo que se puede creer. Solo hay que mirar a ciudades como Madrid, cuya movilidad se ha transformado en solo diez años, con todo tipo de servicios que complementan al transporte público y al vehículo privado.

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