Cerca de la mitad de los oficinistas dejaría su trabajo si tuviese que acudir cinco días a la oficina

Cerca de la mitad de los oficinistas dejaría su trabajo si tuviese que acudir cinco días a la oficina

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Casi tres cuartas partes de las personas entrevistadas estarían dispuestas a renunciar a un aumento del 10% de su salario a cambio de convertirse en trabajadores híbridos. Cerca de 40 millones de estadounidenses han abandonado sus puestos de trabajo en busca de mejoras laborales, en un fenómeno conocido como “La Gran Dimisión”. Una empresa puede llegar a ahorrarse unos 10.000 euros al año por cada persona que incluya en este sistema híbrido.

Cerca de la mitad de los oficinistas dejaría su puesto si tuviese que volver de manera presencial cinco días a la oficina, así lo demuestra la última encuesta realizada a nivel global por IWG, compañía líder de espacios de trabajo flexibles y matriz de las marcas Regus, Spaces y HQ. Asimismo, este sondeo revela que casi tres cuartas partes de las personas entrevistadas estarían dispuestas a renunciar a un aumento del 10 % de su sueldo a cambio de convertirse en trabajadores híbridos de forma permanente, aquellos que combinan jornadas en la oficina con días en casa o en centros de coworking.

Este clamor por parte de la fuerza trabajadora por una mayor flexibilidad está teniendo sus consecuencias en muchos países, especialmente en Estados Unidos. En menos de un año, cerca de 40 millones de estadounidenses han dejado sus puestos en busca de mejoras laborales, en un fenómeno que los expertos han denominado como “La Gran Dimisión”. La generación millennial y los trabajadores de primera línea son los más dispuestos a presentar su renuncia, tras el punto de inflexión que significó la pandemia. Esta problemática ha alcanzado tales proporciones que el propio presidente, Joe Biden, hizo una comparecencia animando a las empresas a pagar más a sus empleados. 

Esta coyuntura ya ha sobrepasado las fronteras norteamericanas y comienza a tener sus réplicas en Europa, en países como Reino Unido, Alemania, o, incluso, España. En consecuencia, varios empresarios y gobiernos ya están poniendo en marcha diferentes estrategias para intentar paliar esta situación. De hecho, el Ejecutivo español presentó en verano de 2021 la Ley de Teletrabajo con el objetivo de dar un balón de oxígeno a esta modalidad laboral cada vez más consolidada. En el ámbito empresarial, según la consultora Timewise, la proporción de anuncios de empleo que ofrecen trabajo flexible ha aumentado hasta en un 26% desde el inicio de la pandemia. 

¿Cómo conseguir “La Gran Contratación”?

La apuesta por un sistema híbrido parece ser una de las grandes soluciones para revertir esta situación. Este modelo permite a los trabajadores equilibrar mejor su vida empresarial con su vida personal, sobre todo en el caso de los padres, que pueden pasar un mayor y mejor tiempo con sus hijos. Asimismo, supone una reducción de los desplazamientos a la oficina, un proceso que se vincula a un aumento de los niveles de estrés, así como a una reducción del tiempo disponible para actividades que promueven la salud, como hacer ejercicio o dormir. Además, esta reducción en la movilidad laboral tendrá un impacto muy positivo en el medio ambiente, ya que permitirá que las compañías puedan reducir su huella de carbono.

Por otro lado, los empresarios también consiguen atractivas ventajas con el sistema laboral híbrido. Según recientes estudios llevados a cabo por la consultora Global Workplace Analytics, una firma puede llegar a ahorrarse unos 11.000 dólares al año, unos 9.878€, por cada persona que incluya en este modelo híbrido. Si se multiplica por toda una organización, esto puede suponer una cantidad significativa de dinero que puede reorientarse hacia otros procesos empresariales como la mejor formación de los empleados o aumentar el gasto en I+D.

“La flexibilidad laboral importa cada vez más a los trabajadores y es uno de los grandes aspectos por los que las personas se decantan por un puesto o por otro”, afirma Philippe Jiménez, country manager de IWG en España, y añade “por este motivo, cada vez más empresas y Gobiernos apuestan por una mayor regulación en materia de teletrabajo.  La presencialidad total es un paso atrás en materia de bienestar para los empleados y beneficio empresarial y, con la vuelta a la normalidad, no debemos de olvidar todo lo que hemos aprendido durante los tiempos del coronavirus” sentencia Jiménez. 
 

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