Miguel Carasol y Antonio Lorente, co-fundadores de Clas Center

No hay fronteras entre las enfermedades de la boca y determinadas patologías en el resto del organismo

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Los doctores Antonio Lorente (derecha) y Miguel Carasol (izquierda) han creado una Unidad de Odontología Metabólica en su clínica dental, con el fin de detectar de la forma más precoz posible el riesgo cardiovascular o de padecer diabetes en sus pacientes. Mediante unas pruebas muy sencillas, rápidas, indoloras y asequibles, ofrecen un valor añadido a su ejercicio profesional, no centrándose únicamente en la patología bucodental, obviamente el objetivo prioritario. Esta organización permite, además, realizar test rápidos para conocer la generación de anticuerpos frente al coronavirus, por desgracia de enorme actualidad

Ustedes son médicos y periodoncistas, ¿qué está cambiando en el ejercicio profesional de los dentistas? 

En realidad, estamos llevando a la práctica lo que dice la lógica. Nosotros no podemos limitarnos a tratar la boca como si fuera “una caja con dientes y encías”, ya que pertenece a una persona, en la que tanto influye su situación bucodental sobre el resto del organismo como a la inversa, ya que varias enfermedades sistémicas pueden repercutir en la salud de los tejidos bucodentales. El dentista, hoy en día, atiende a muchos pacientes con una o varias enfermedades crónicas, polimedicados y cada vez con mayor media de edad debido a los cambios de la medicina y la sociedad, y tiene que estar preparado para prevenir y tratar las posibles interferencias de estos aspectos con sus tratamientos bucodentales. 

¿Qué tiene que ver la boca con otras enfermedades del organismo? ¿Qué es la medicina periodontal?

Desde hace unas décadas sabemos que algunas enfermedades de la boca, concretamente las periodontitis, son un factor de riesgo más para padecer patologías tan importantes como los infartos de miocardio, ictus, determinados tipos de neumonías, partos prematuros y diabetes mellitus; en este último caso, la relación es bidireccional: la periodontitis complica el control de la diabetes, y la diabetes no controlada favorece la presencia y mala evolución de la periodontitis. El concepto de medicina periodontal viene derivado de lo anterior: hoy no hay fronteras entre las enfermedades de la boca y determinadas patologías en el resto del organismo. La periodontitis, o infección que afecta a la encía y a los tejidos de soporte de los dientes, es el ejemplo más claro, y de ahí deriva el nombre.

¿Por qué es importante valorar en la consulta el riesgo de padecer otras enfermedades del organismo diferentes a las bucodentales?

Por nuestras consultas pasan miles de personas que no van al médico porque “creen que están bien”, sobre todo adultos jóvenes. Hay enfermedades que actúan de forma silenciosa a lo largo de los años y que van deteriorando al organismo; ejemplos claros son la hipertensión arterial y la diabetes mellitus. De la misma manera, la falta de control de determinados factores de riesgo, siendo el tabaco el más representativo, hace que con el tiempo se puedan manifestar patologías como los infartos agudos de miocardio, ictus y bastantes tipos de cáncer. Los dentistas estamos acostumbrados a revisar de forma periódica a nuestros pacientes, por lo que la detección y seguimiento de estos factores de riesgo se puede estandarizar fácilmente en nuestras consultas. En definitiva, podemos ser pequeños puntos de contacto de salud general, aunque muy eficaces. Según estudios realizados por la Sociedad Española de Periodoncia, si todas las consultas dentales se dedicaran a valorar el riesgo de diabetes mellitus, se podrían aflorar en el mejor de los casos medio millón de pacientes con diabetes que no conocen padecer. Recordemos que en España hay más de tres millones de diabéticos, de los cuales un millón y medio desconocen su situación glucémica, que está realizando su labor deletérea en el organismo al menos cinco años hasta el diagnóstico de diabetes. Es un ejemplo mayor de medicina preventiva.  

¿Cómo se detectan los riesgos sistémicos que comentan en una clínica dental como la suya?

Realmente, nuestra Unidad de Odontología Metabólica funciona de una forma muy sencilla. En la fase de diagnóstico bucodental se les ofrece la posibilidad de detectar determinados factores de riesgo como los comentados previamente. Dependiendo del caso, se realizan en menos de diez minutos algunas de las siguientes determinaciones: historia clínica dirigida, peso, talla (con esto se calcula el índice de masa corporal), perímetro abdominal, registro de la presión arterial, determinación con una sola punción en un dedo de hemoglobina glicosilada (una forma de saber cómo ha estado el nivel de glucosa en los últimos tres meses) y colesterol total. Con parte de lo anterior, se determina el riesgo cardiovascular mediante un cuestionario digital estándar para Europa que se denomina SCORE. Todo lo previo, que parece muy complejo, es muy simple, se realiza en muy poco tiempo, no provoca molestias y es muy barato. En función de los resultados obtenidos, se elabora un informe para su médico, con el fin de diagnosticar de forma concreta su patología, ya que nosotros utilizamos parámetros meramente orientativos. En cualquier caso, llevamos diagnosticados muchos factores de riesgo y patología oculta. Por último, hemos incorporado en nuestra Unidad la realización de test rápidos para valorar la creación de anticuerpos frente a coronavirus a aquellos pacientes que lo soliciten o sea aconsejable 

Actualmente vivimos inmersos en la pandemia por coronavirus. ¿Cómo influye esta infección en las consultas dentales?

Los dentistas e higienistas dentales son de los profesionales con más riesgo de contagiarse por el coronavirus, debido a su trabajo en la cercanía de las bocas de los pacientes, y a que muchos de los instrumentos que utilizan generan aerosoles, que pueden expandir el virus al aire cercano. 
No obstante, desde la epidemia de sida a mediados de los ochenta, las medidas de protección a los pacientes y trabajadores, así como la desinfección y esterilización de superficies e instrumental son muy estrictas. Es cierto que con esta pandemia se han reforzado algunos aspectos de los protocolos de actuación, pero, en conjunto, el paciente está protegido en una consulta dental de forma exhaustiva y eficaz, por lo que puede acudir con total confianza.

¿Qué tienen que ver enfermedades como la periodontitis con la Covid-19? 

Ya hemos comentado la relación de la periodontitis como factor de riesgo de determinadas enfermedades sistémicas crónicas. Por otro lado, sabemos que los pacientes con estas patologías o sus secuelas, sobre todo los de más edad, tiene un riesgo mayor de padecer la infección por el virus y, sobre todo, sufrir las formas más graves de la infección, como demuestra la elevada cifra de mortalidad en este grupo de pacientes. Todo lo que sea disminuir el riesgo es bueno, para cuando haga falta estar en la mejor situación médica posible ante una agresión como la de este virus y, por eso, la salud bucodental y sobre todo la periodontal, pueden contribuir a que el estado general sea mejor en estas situaciones. Un ejemplo ilustrativo es la posible relación de los pacientes con periodontitis y la neumonía hospitalaria (nosocomial). Los enfermos por Covid-19 que precisan respiración asistida en UCIs pueden complicar todavía más el pronóstico, al ser los dientes y encías reservorios de patógenos que pueden pasa al tracto respiratorio inferior por maniobras como la intubación.

¿Cómo se aconseja llevar una higiene bucodental en estos días de pandemia? 

Los periodos largos de confinamiento llevan en ocasiones a una relajación de los hábitos de higiene, entre los que se encuentra la bucodental. Para prevenir el contagio por el virus es esencial no compartir los cepillos de dientes, colocarlos en posición vertical, no todos en el mismo vaso, evitar la capucha del cepillo si no tiene perforaciones y, curiosamente, se recomienda que estén alejados del inodoro y que, al vaciar la cisterna, se haga con la tapa bajada para evitar aerosoles, ya que se ha valorado la posibilidad de transmisión del virus por vía fecal. Los cepillos dentales o cabezales de los eléctricos se suelen cambiar cada tres meses. Se debe seguir con la rutina de utilizar cepillos interdentales o seda dental. También se pueden utilizar enjuagues bucales que contengan yodopovidona al 0.2-1%, cloruro de cetilpiridinio al 0.05-0.1%, peróxido de hidrógeno al 1% y/o aquellos que contienen aceites esenciales. Los enjuagues bucales deben usarse puros, sin diluir.
Si se ha dado positivo por Coronavirus se debería realizar, además, un enjuague preliminar para reducir la carga viral y terminar con una limpieza del cepillo de dientes o cabeza de cepillo sumergiéndolo en un vaso con una solución al 0,05% de hipoclorito de sodio (lejía) durante 30 minutos; una vez pasado este tiempo, aclarar con agua y dejar secar. Una vez pasado el periodo de contagio es necesario eliminar el cepillo de dientes y sustituirlo por uno nuevo.

¿Qué otros consejos pueden dar a personas muy ocupadas como los ejecutivos sobre la salud bucodental relacionada con esta pandemia de Covid-19?
Siguiendo las recomendaciones anteriores, podremos disminuir la carga viral y disminuir el riesgo asociado a la cantidad de virus presentes en la boca. Además, siguen vigentes las medidas de cepillar los dientes dos veces al día, dos minutos cada vez. Una vez pasado el periodo de confinamiento, es esencial recuperar las visitas al dentista para revisar qué ha sucedido en estos meses tan atípicos y volver a la rutina de las revisiones cuando sean aconsejables. Esto es muy importante en el caso de los pacientes con periodontitis, enfermedad crónica que precisa un mantenimiento de la salud de las encías de por vida. Los ejecutivos suelen ser personas muy ocupadas y generalmente con un alto nivel de estrés, lo cual influye directamente en patologías como la periodontitis y el apretamiento de los dientes (bruxismo). Y, por encima de todas las cosas, no fumar: es el mayor factor de riesgo para el cáncer oral, la periodontitis y lo menos recomendable en los tiempos de la infección por coronavirus. 

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