Entrevista a Francisco Ruiz de la Torre, director general de Dehesa de Luna Finca Reserva de Biodiversidad

“Lograr el certificado IFS confirma la apuesta por nuestra política de compromiso con el cliente y su seguridad alimentaria”

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¿Qué importancia tiene para la bodega haber conseguido el IFS? 

Confirma la apuesta definitiva por nuestra política general de compromiso con nuestros clientes, en este caso compromiso con la seguridad alimentaria. Remacha, confirma y asienta esta idea.

La bodega ya tiene el ISO 14001 y la certificación Wineries for Climate Protection y ahora IFS ¿estas certificaciones ayudan o ayudarán a Dehesa de Luna a subir en ventas? 

Desde luego que ayuda, y en todo caso, seguro que no restan: es muy importante enviar un mensaje claro y concreto al cliente y consumidor de cuál es nuestra forma de trabajar. Podríamos decir que “hechos son amores”… y estos son hechos concretos.

¿Cuál es el próximo objetivo de la bodega en cuanto a certificaciones? 

En principio, estamos cubiertos tanto en la gestión ambiental del campo y bodega, como en el aseguramiento de la calidad y seguridad alimentaria en la bodega. No tenemos previsto optar a nuevas certificaciones, siempre hablando en el corto plazo.

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El consumidor final ¿valora todas estas normativas? 

El consumidor final quizá sea poco conocedor del gran trabajo que hay detrás de la obtención de estas certificaciones, pero estoy convencido que efectivamente valora muy positivamente que Dehesa de Luna Finca Reserva de Biodiversidad haya obtenido todas ellas.

Dehesa de Luna también está certificada como ecológica. De todas estas certificaciones ¿cuál es la más importante de cara a ventas y cuál es la que aprecia más el consumidor final? 

Todas son importantes: cada una, para un aspecto. Para la parte de campo, desde luego, la certificación ecológica de nuestras uvas y sin olvidar que también son ecológicas todas la producciones agrícolas de la finca (almendras, cereales, leguminosas, pistachos y aceituna de almazara). Y en la bodega de cara al consumidor final la certificación eco de los vinos y Wineries for Climate Protection es lo más importante, pero posiblemente para nuestros clientes profesionales la IFS tenga tanto o más valor.

El IFS es un certificado internacional ¿los distribuidores dónde exporta la bodega lo valoran? ¿Crecerán las ventas a nivel internacional? 

Desde luego que lo valoran: ese ha sido el objetivo perseguido. El mercado del vino es un mercado global, donde compites con todo el mundo, y nuestra apuesta por las ventas internacionales nos obligaban, en cierta medida, a perseguir su obtención. En este sentido, hemos tenido contactos muy interesantes con distribuidores internacionales, para entrar en nuevos países, desde la obtención de la certificación IFS.
 

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