Ignacio González, CEO de Nueva Pescanova

“La sostenibilidad es ‘la estrategia’ de la compañía porque nosotros vivimos del mar, y si no lo cuidamos no tendremos futuro”

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Nueva Pescanova es una multinacional líder en el sector de la comercialización de los productos del mar. Son una de las pocas empresas presentes en toda la cadena de valor: pesca, cultivo, transformación y comercialización de más de 70 especies de pescados y mariscos en 80 países de todo el mundo. Ignacio González, CEO de la compañía, nos cuenta el presente y el futuro de la empresa que dirige.

Nueva Pescanova tiene un marcado objetivo, y ese es el de la sostenibilidad. Cuéntenos qué acciones llevan a cabo para que su negocio sea lo más respetuoso posible con el Medio Ambiente

Nosotros solemos decir que la sostenibilidad no es una estrategia más de la compañía sino “la estrategia”. Es un posicionamiento honesto porque nosotros vivimos del mar, y si no lo cuidamos la compañía no tendrá futuro. En ese sentido no solo respetamos las cuotas y vedas de los caladeros que están regulados, sino que empujamos su propia regulación como stakeholder de aquellos que no lo están, que cada vez son menos – afortunadamente-. 

Otro aspecto clave es empujar la acuicultura, la gran esperanza de productos del mar para el futuro: o aprendemos a cultivar lo que da el mar, o este no podrá alimentar la creciente tendencia de consumo que tiene la humanidad. El mar lleva dando lo mismo los últimos 20 años, lo cual es una buena noticia, pero no puede seguir la tendencia de consumo actual. En resumen, que nosotros seguiremos la estrategia de promover a acuicultura y la pesca responsable, más todo lo que se hace en las fábricas en aspectos como el reciclaje, la reutilización y lograr que tengan una emisión neutra de carbono.

Otro de sus late motiv es sin duda el respeto a las comunidades donde su flota y su negocio están presentes, ¿cómo llevan a cabo esta estrategia?

Somos una compañía que hace pesca y acuicultura en países de vías de desarrollo y tenemos la idea de que la mejor forma de hacer RSC es el empleo. En Namibia tenemos una planta con 2.500 personas donde hacemos el producto final ahí de merluza, generando el valor en el origen. Cuando esto no es posible, lo que no podemos hacer es ir a por el recurso y traerlo a países donde lo consumimos, por lo que hacemos dos cosas: obra social en colegios y guarderías para nuestros empleados y las regiones en las que estamos y, en segundo lugar, contribuir a cambiar los hábitos de consumo porque es paradójico que nosotros pescamos en grandes caladeros donde el consumo no es muy habitual a nivel local. 

Tenemos programas de mejora de la alimentación de la población local para pasar de la carne o del vegetal al pescado. Es una responsabilidad muy fuerte porque si no estaríamos descompensando y extrayendo el valor de un sitio para ponerlo en otro donde sí se consuma, algo que a todas luces no tiene sentido alguno.

Nueva Pescanova tiene una flota que está faenando en gran parte del Hemisferio Sur. Ser una empresa globalizada es de obligado cumplimiento para su negocio, pero, ¿qué ventajas y a qué desafíos se enfrentan abarcando tanto espacio?

La complejidad no viene tanto de estar en muchos países, ya que es algo que la tecnología ayuda a solucionar cualquier problema de esa índole, como por el hecho de que tenemos 10.000 empleados, con 4.000 de ellos pescando, 4.000 que están dedicados a la acuicultura en fincas en Ecuador y en Nicaragua, y a los que hay que motivar aun estando tan lejos y en circunstancias tan dispares. Y las soluciones que tenemos a veces son muy simples. El propio WhatsApp es una manera de comunicarse con toda esa gente, siendo el desafío real hacer una conciencia de una compañía, de un proyecto de construcción equivalente a una catedral, y que va a seguir siendo un reto continuo en el futuro para el que la tecnología nos ayuda a encontrar soluciones efectivas. 

Ya podemos comunicarnos con barcos en remoto y estamos estudiando cómo lograr coberturas para piscinas remotas que no tengan cobertura de móvil, para que de esa manera el sentimiento de pertenencia a la compañía no decaiga en ningún momento.

Ya están presentes en Europa, Asia, África y América. En materia de expansión, ¿qué previsiones tienen para los próximos años?

Desde la parte comercial, como compañía lo que queremos es ser mejores allá donde estemos, más que estar abriendo nuevas localizaciones - este último año hemos abierto en México-, que también lo hacemos pero siempre a condición de que sea un ejercicio de rentabilidad, pero la estrategia pasa por ver el menú de países que tenemos, en el que por ejemplo España y Portugal requieren hacer la marca más fuerte, y en otros como Francia o Italia donde más bien tenemos que nacer en la cabeza del cliente como marca, y otros territorios de expansión como China o la consolidación de Estados Unidos porque el consumo de productos del mar está creciendo mucho allí.

Una empresa tan globalizada tiene que tener como apoyo la constante innovación, ¿de qué forma la transformación digital ayuda a que su negocio prospere en tantos rincones del Planeta?

Muchas veces entendemos que transformación digital es solo crecer en e-commerce y es mucho más que eso. Nosotros entendemos que es transformación digital en la pesca tiene que ayudar a pescar mejor y no depender tanto del talento de las personas, que evidentemente es fundamental y siempre va a serlo, pero la tecnología tiene que ayudar a que sea más eficiente, y en la acuicultura tiene que ayudar a mejorar el bienestar animal a través de la digitalización. 

En la pesca, más concretamente, estamos trabajando junto a IBM en un proyecto de trazabilidad con blockchain para juntar toda la cadena, y en la acuicultura lo hacemos con Microsoft en un proyecto de digitalización que va a cambiar la industria. Pero todo esto también afectará a las fábricas -industria 4.0-, a la manera en que hablamos con nuestro consumidor a través del marketing en redes sociales, y por supuesto al propio e-commerce para vender a través de operadores que vayan directamente al consumidor. Es un universo que está cambiando completamente nuestra industria que va desde la pesca hasta la venta del consumidor.

El objetivo de Nueva Pescanova es que el cliente disfrute de un producto fresco y de calidad, ¿cómo han evolucionado las demandas de sus clientes a lo largo de los últimos años?

Antes de la pandemia teníamos el mantra de la conveniencia de que el pescado era un producto bueno y sano, pero la gente tenía miedo a comprarlo por una aparente complicación frente a productos más sencillos como la carne. Eso condicionó nuestra estrategia para trabajar la preparación y el acceso a productos fáciles de hacer en dos minutos, y aunque eso no ha desaparecido, por la pandemia han surgido nuevas oportunidades. Ha surgido el consumidor que está en casa y cocina más, el consumidor que compra por Internet, el que mira por su salud y seguridad, y, sobre todo, ha surgido un consumidor que exige muchas cosas de forma casi militante. Un consumidor que exige que hagas las cosas muy bien y puedas demostrarlo de forma ética para que compre tu producto. Con lo que podemos concluir que hay tendencias que estaban latentes y la pandemia ha favorecido que salgan a relucir, al tiempo que han surgido otros nuevos, porque el consumidor siempre está cambiando, ya que el cambio es la única cosa que siempre permanece. Y es por eso que las compañías hemos desarrollado una capacidad de escucha mucho más activa, porque no solo era nuestro deber sino porque es lo que el consumidor nos demandaba.

Por último ¿Cómo imagina el futuro de su empresa y de su sector en los próximos 10 años?

Yo soy muy optimista porque tenemos un producto sano, rico y que no deja de crecer con países que entran cada vez más en este sector como Estados Unidos y China. La clave es garantizar el suministro apostando por la acuicultura para proveer de ese alimento, además de las dos grandes tendencias de los mercados y que son comunes a todas las empresas: la sostenibilidad, que está en el ADN de lo que hacemos, y la digitalización, porque hay que trabajar la eficiencia de nuestras operaciones y demostrarlo. 

Lo que está claro es que, en el futuro cercano, y en muchas partes ya en el presente, no podrá venderse aquello que no se pesque de forma responsable, algo que es muy importante y que ya pasa en varias regiones de Europa y que terminará extendiéndose a todo el mundo. O lo haces o no podrás vender en los canales autorizados, y en ese aspecto desde Nueva Pescanova somos muy optimistas

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