El Brexit, ¿una oportunidad para las empresas españolas?

Brexit
Ante el momento histórico que supone la salida del Reino Unido de la Unión Europea, las empresas españolas deben estar preparadas para el nuevo contexto que viene.

 

El Brexit o salida del Reino Unido de la Unión Europea está previsto para el 29 de marzo de 2019, aunque todavía no está claro si habrá o no acuerdo de futuro que regule la relación entre los antiguos socios.

Varios escenarios son posibles. Desde que la Cámara de los Comunes apruebe el acuerdo reciente entre la Unión Europea y el gobierno británico, y que incluye la factura de salida, frontera con Irlanda del Norte y derecho de los ciudadanos; hasta que la primera ministra, Theresa May, no consiga el beneplácito del parlamento británico y, finalmente, el Reino Unido salga de la Unión Europea sin este acuerdo fundamental que abre las puertas a una segunda fase: la negociación de la relación comercial entre los antiguos socios.

El Banco de Inglaterra, ante el temor de que no se apruebe el acuerdo de salida, ya pronosticó un escenario dramático para el Reino Unido. Se podría producir una pérdida de hasta el 9,3 % del PIB en los próximos años, una cifra superior a las consecuencias que tuvo la Gran Recesión en la primera década del siglo XXI. Incluso si el acuerdo es aprobado, las perspectivas tampoco son halagüeñas para el Reino Unido. El PIB británico podría contraerse hasta un 3,9 % en el mejor de los casos.

Pero, este panorama de recesión para el Reino Unido, ¿qué podría suponer para las empresas españolas que hacen negocios en la antiguamente llamada “pérfida Albión”? Los aranceles y la evolución de la economía son los riesgos más evidentes de la futura relación comercial entre España y el Reino Unido. Cabe recordar que el estado británico es el primer receptor de inversiones españolas directas en el exterior en términos acumulados y el segundo inversor extranjero. Además, se trata del primer emisor de turistas hacia España y el quinto destino de nuestras exportaciones.

Estamos en un escenario todavía incierto. En primer lugar, la posibilidad de un “no acuerdo” tendría como consecuencia la aplicación inmediata de aranceles, al quedar el Reino Unido dentro de la zona de influencia de la OMC. En el caso que haya acuerdo, la negociación futura de la relación comercial tampoco está clara y habrá que ver qué tipo de integración acuerdan los dos actores principales.

Finalice el proceso en uno u otro escenario, las empresas españolas deben revisar su estrategia en el Reino Unido e identificar las áreas de negocio que pueden verse afectadas. Renegociar contratos y comprobar su aplicación en el nuevo contexto; contar con un experto en fiscalidad; cuantificar los impactos aduaneros y supervisar las consecuencias en la cadena de producción, entre otros puntos vitales. Es fundamental que las empresas españolas hayan realizado ya el análisis de las consecuencias en los diversos escenarios. Y tener ya preparado un plan de contención y contingencia según transcurra por uno u otro camino el Brexit. Esperar al último momento, puede dejar a las empresas españolas sin margen de maniobra y en una posición en desventaja con sus competidores.

Ante un hecho ya histórico, el reto es mayúsculo y las empresas españolas deben conocer de antemano las repercusiones que la salida del Reino Unido tendrá en sus balanzas fiscales. ¿Habrá aranceles? ¿Cómo evolucionará la economía del Reino Unido? ¿Y la de la Unión Europea? Todas estas dudas deben ser resueltas a la mayor brevedad posible, siempre confiando en que la salida del Reino Unido sea pactada y los dos antiguos socios establezcan una relación comercial serena y beneficiosa para las dos partes.

Este sería el escenario ideal para las empresas españolas. Así lograrían el menor impacto económico en sus cuentas y comerciar con el Reino Unido sería plenamente provechoso. Habrá que estar atentos al primer trimestre de 2019 para descubrir lo que nos depara el futuro del Brexit. 

 

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