Desaceleración e incertidumbre, dos factores clave en 2019

La economía española mantiene el pulso a pesar del reciente deterioro de las expectativas y el empeoramiento en el entorno exterior, tanto financiero como real. El avance del PIB en 2018 cerrará en torno al 2,5 %, frente al 3 % del año anterior. El crecimiento encadenaría cinco años consecutivos de sólida expansión, si bien con una clara tendencia de desaceleración. Cabe mencionar que la ralentización de la actividad en 2018 era esperada y forma parte de un proceso de normalización del avance del PIB hacia tasas más acordes con su potencial. No obstante, ha sido ligeramente mayor de lo inicialmente previsto en gran parte por una dinámica menos favorable del entorno exterior, que ha drenado crecimiento mientras la demanda interna mejoraba su contribución positiva.

Es precisamente el enfriamiento del crecimiento de los países de nuestro entorno dónde pondremos el foco en 2019. El deterioro de la actividad de algunos de nuestros principales socios comerciales supone uno de los mayores riesgos para este nuevo año. Alemania fue la primera en dar síntomas de agotamiento el pasado verano. Recientemente, se han unido Francia e Italia. El sector manufacturero de la zona euro no está pasando por un buen momento y así lo reflejan los indicadores de coyuntura. Aunque se espera que la actividad remonte debido al carácter temporal de algunos de los choques negativos, el crecimiento del área euro en 2019 será relativamente débil.

En este entorno, el BCE deberá mantener una mayor cautela a la hora de continuar retirando estímulos. La normalización de la política monetaria seguirá siendo gradual, más si cabe en una coyuntura en la que el riesgo de que la inflación se sitúe por encima del objetivo del 2% parece lejano.

El incremento del proteccionismo será otro punto focal. La irrupción en el panorama internacional de una nueva oleada de restricciones al comercio mundial pondría en jaque el proceso de globalización que ha sido, sin lugar a duda, uno de los motores de crecimiento de la economía mundial en las últimas décadas. La globalización ha ayudado, entre otros, a reducir la brecha de renta entre los países desarrollados y en desarrollo. No obstante, no es oro todo lo que reluce. La apertura comercial de los países también ha traído consigo el aumento del populismo. Un fenómeno más propio de los países emergentes que ha irrumpido con fuerza en muchos de los grandes países desarrollados.

En la actual disputa comercial entre Estados Unidos y China, la zona euro podría ser la gran perjudicada con un menor protagonismo en el panorama comercial internacional.

Por último, no podemos dejar de lado otro de los eventos que marcarán 2019. La salida de Reino Unido de la Unión Europea –Brexit–, prevista para finales de marzo. La pelota en este momento está en el tejado del Parlamento británico. Una salida negociada es el mejor de los escenarios pero que parece lejos de alcanzarse. Sin el apoyo de los parlamentarios al acuerdo firmado entre el gobierno británico y Bruselas, el Brexit parece el cuento de nunca acabar. Una prórroga es ahora el escenario más probable. Sea como fuere, el resultado en ningún caso será positivo.

"En la actual disputa comercial entre Estados Unidos y China, la zona euro podría ser la gran perjudicada con un menor protagonismo en el panorama comercial internacional. "

Por lo tanto, a partir de ahora la economía española deberá demostrar su capacidad para navegar por aguas más turbulentas y mantener su velocidad de crucero. Sin el apoyo de la demanda externa, la demanda interna seguirá impulsando la actividad. Las familias, ajenas al contexto internacional, continúan manteniendo un nivel de gasto elevado.  Este año, además, se verán favorecidas por un menor crecimiento de los precios que repercutirá en un aumento de su capacidad de compra. Por su parte, la buena situación financiera de las empresas les permitirá consolidar el actual ciclo inversor, aunque no es descartable en cierto freno en respuesta al deterioro de las perspectivas exteriores. El mayor grado de incertidumbre en el ámbito nacional, viene por el lado de la política fiscal. Sin la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2019, el tono sigue siendo ligeramente expansivo.

En definitiva, el año empieza con dificultades. En un entorno menos favorable y con un aumento de la incertidumbre, la economía española sigue liderando el crecimiento entre las grandes economías de la región. Es necesario, por tanto, mantener el proceso de corrección de desequilibrios iniciado hace unos años de cara a afrontar tiempos más revueltos. No olvidemos que no se puede confiar todo a la ola del ciclo expansivo, porque antes o después se acaba.

 

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