Aumento del paro. ¿Cambio de tendencia?

El pasado 2 de enero, España vivió uno de los días más aciagos de su historia reciente en relación a la destrucción de empleo. Un total de 606.473 bajas se tramitaron en la Seguridad Social, justo el mismo día en que se implantaba la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 900 euros. La cifra se compensó a finales del mes de enero gracias a 480.000 nuevas altas, según informó el Ministerio de Trabajo, con lo que la variación final fue de alrededor 125.000 despidos. 

El primer mes de 2019 también terminó con una variación negativa en relación con el despido por el fin de la temporada navideña. De este modo, más de 83.000 personas pasaron a engrosar las listas del paro, una cifra que sitúa a este mes de enero como el peor desde hace cinco años, concretamente en 2014. El número de desempleados totales es de 3.285.761 personas. Ciertamente, desde que se inició la serie histórica de 1997, el paro ha subido todos los meses de enero, pero el repunte del último ha sido uno de los peores de la historia reciente. 

¿Estos datos suponen un cambio de tendencia? Según alertó el Banco de España (BE) antes de finalizar 2018, la subida del SMI podía causar una pérdida de empleos cifrada en más de 150.000 personas. Los segmentos de población más perjudicados por las consecuencias de la subida del SMI serían las personas mayores y los jóvenes. Precisamente, dos de los grupos con tasas de paro más elevadas y unos niveles de productividad por debajo de la media. 

La desaceleración económica que ya se ha detectado también podrá tener como consecuencia una menor creación de empleo, dado que España crecerá presumiblemente un 2,2 % a finales de 2019, y de tan solo el 1,9 % en 2020. Según coinciden los expertos en economía, mientras España crezca por encima del 2 % se continuará creando empleo, pero se trata de un aumento del PIB más modesto que el de los últimos años que enfriará las previsiones más optimistas. Regresar a niveles del paro que España tenía en 2007, con un 7,9 % de la población activa, parece cada vez más lejano de conseguir a corto y medio plazo debido a los nubarrones que acechan la economía mundial. La inestabilidad internacional, la crisis en el modelo de la Unión Europea, el Brexit y el conflicto económico entre Estados Unidos y China suponen serias amenazas para el crecimiento de la economía global. Y España, a pesar de la reforma laboral de 2011, continúa con un modelo productivo basado en sectores muy dependientes de los vaivenes de la economía, como la construcción y el turismo. Solo el tiempo dirá si las previsiones menos optimistas acaban imponiéndose como una realidad. 

Foto: Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social
 
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