Emprendedores y Formación
Última actualización 24/06/2010@06:53:57 GMT+2
El programa combina las técnicas más innovadoras deoratoria y elaboración de presentaciones de alto impacto, con un entrenamiento individual personalizado.
Tatum, consultora comercial, de marketing y personas, ha presentado junto al periodista y experto en comunicación, Javier Reyero, su nuevo Programa de Comunicación Directiva. El programa consta de tres módulos que, por un lado, aúnan técnicas de oratoria con claves para realizar presentaciones que impacten a la audiencia. Además, se complementa con un acompañamiento individualizado, en el que se entrenan todos los conceptos trabajados en los talleres, con sesiones personalizadas, asesoramiento en intervenciones y presentaciones, intervenciones reales en foros, así como un análisis pormenorizado de los resultados.
Hablar para convencer
En el primer módulo del programa, se trabajan claves fundamentales para lograr intervenciones exitosas en entornos profesionales: la superación del miedo, el ensayo, la idea clave, la selección de datos, la apertura del discurso, el control del tiempo, cómo encarar preguntas, la voz, el lenguaje corporal y el cierre de la intervención.
Javier Reyero, periodista y socio consultor de Assetmedia, enfatiza en la necesidad de formar a los directivos en el arte de la oratoria: “el miedo a hablar en público convierte la comunicación en un verdadero problema para algunos directivos. El miedo nunca desaparece, pero se puede racionalizar y superar con la adquisición de técnicas, que permiten al orador controlar el discurso y eludir los errores más frecuentes. Estas técnicas son las que trabajamos en nuestro programa”.
Entre algunos de los consejos que Javier recomienda en una exposición están seguir una estructura simple basada en: introducción, desarrollo y conclusión y centrar las ideas principales al principio y al final para atraer la atención del público: “la gente te presta atención, no te la da -afirma Javier- quien habla debe renovar ese préstamo que la audiencia ofrece al orador. Para ello, hay que ir rápidamente a la idea principal de la exposición y determinar el ritmo de la misma desde el principio. No se trata de transmitir todo lo que sabemos, porque es imposible, sino de sintetizar. Hay que ceñirse a los tiempos y saber que existe un tiempo límite en la atención de la audiencia, que una vez superado, dificulta la asimilación de la información”. Otros consejos son: no dejar las preguntas para el final, ya que de ellas se puede extraer información que determine el desarrollo de la exposición o aprender a utilizar la intensidad y el tono de la voz: “El timbre de nuestra voz nos viene dado por naturaleza, pero sólo es el 33% de nuestra voz. Sobre el resto podemos incidir y perfeccionarlo”, propone Reyero.