Por Luis Ignacio García Madariaga
Por
Luis Ignacio García Madariaga
x
Última actualización 31/05/2012@10:50:37 GMT+2
“El gesto de Hollande, al pretender encauzar a la Eurozona por senderos de racionalidad, creemos que está en la mejor línea de recuperación de los elementos constitutivos del espíritu de la Unión Europea.”
Después de una sucesión larga y monótona de malas noticias en la Eurozona, un hecho electoral ha venido a traer una corriente de aire fresco al panorama europeo.
La elección de Francois Hollande, como presidente de la Republica Francesa ha permitido elevar a la escena europea a un actor inesperado que puede ofrecer una réplica adecuada a una “vedette” sin carisma como es la señora Merkel.
Los argumentos de Merkel siguen siendo los mismos de hace algunos años: consolidación fiscal a rajatabla, no utilización del Banco Central Europeo para objetivos distintos de la lucha contra la inflación, no a las políticas reactivadoras que signifiquen mayor endeudamiento y negativa a la introducción de los eurobonos por considerarlos contrarios a los Tratados de la Unión.
La irrupción de Hollande en el conjunto de temas que preocupan en la Unión Europea y concretamente en la Eurozona ha sido directa y rotunda: mantenimiento de la consolidación fiscal, pero introduciendo simultáneamente elementos de crecimiento económico, ampliación de las funciones del Banco Central Europeo, para que se implique a fondo en el crecimiento, con herramientas nuevas que le permitan hacer una política económica, monetaria y también presupuestaria bien articuladas, agilización de los fondos estructurales, introducción de la tasa a las transacciones financieras y finalmente utilización de los eurobonos no como fórmula de aplicación final del proceso de reformas, si no como punto de partida.
El hecho de que Francia haya protagonizado este movimiento de discrepancia con Alemania es especialmente significativo desde el momento que el llamado Mercosy entrañaba un seguidismo de Sarkozy de la política alemana que, aunque dudemos de su “pureza comunitaria”, ha rendido indudables beneficios financieros a Francia.
Emprender una campaña electoral con un programa contrario a los intereses económicos franceses denota una altura política poco frecuente en nuestros tiempos.
El antiguo Mercado Común y sus sucesivas ampliaciones y refundaciones nacieron para institucionalizar una voluntad histórica de encuentro entre Francia y Alemania, esta última con responsabilidad primordial en los dos últimos conflictos bélicos mundiales.
El gesto de Hollande, al pretender encauzar a la Eurozona por senderos de racionalidad, creemos que está en la mejor línea de recuperación de los elementos constitutivos de espíritu de la Unión Europea.
Descendiendo al terreno de las realidades financieras el Presidente francés señala:”Es inaceptable que unos países puedan financiarse al 6% y otros prácticamente al 0%.
En otros términos el señor Rajoy explica: “Los intereses que debe pagar el estado afectan directamente al coste que tienen que asumir los bancos y empresas del país y encarecen su financiación, lo que prácticamente significa que tienen el acceso al crédito cerrado”.
Como se expresa coloquialmente Alemania se beneficia de la crisis al financiarse casi gratis.
La introducción de las políticas de crecimiento económico en la Eurozona no es un tema opinable, ya que resulta imposible el cumplimiento de los objetivos de deficit fijados en 2010 con tasas de crecimiento negativas de PIB.
La próxima Cumbre Europea se anuncia para los días 28 y 29 de junio.
En la cumbre informal de 23 de mayo ya se enfrentaron las posiciones de Francia y Alemania. Allí se preparó el terreno para la adopción de decisiones comunes en la anunciada reunión del Consejo Europeo de los días 28 y 29 de junio. En consecuencia se han examinado los 3 pilares principales de iniciativas de crecimiento basadas en la Estrategia Europa 2020 que son:
1 Movilizar las políticas de la Unión Europea para respaldar plenamente el crecimiento.
2 Aumentar las inversiones.
3 Intensificar la creación de empleo.
Transcurrido un corto periodo de meditación es probable que la Eurozona se abrán dos frentes dialécticos. Un bloque apoyará a Alemania y su política de severidad que como hemos visto le beneficia económicamente, otro bloque será el de Francia que podría contar en sus filas con Italia y España que son dos importantes “victimas” de la política alemana. Esperemos que los altos objetivos que dieron origen a la Unión Europea recuperen sus pulso a partir de ésta Cumbre.