Estrasburgo (Francia), 16 nov (EFE).- "Creo que los bonos de estabilidad del euro serán vistos como algo natural cuando alcancemos nuestra meta de una gobernanza reforzada y disciplina y convergencia en el área del euro", declaró Barroso ante el pleno del Parlamento Europeo, reunido en Estrasburgo.
Barroso explicó a los eurodiputados las próximas medidas que va a presentar la Comisión Europea antes de finales de año para atajar la crisis financiera y de la deuda en la UE, entre ellas un libro verde -documento para abrir el debate- sobre los "bonos de estabilidad del euro", que evaluará las posibilidades de emisión conjunta de bonos en la zona euro.
"También explorará las opciones para reforzar la gobernanza económica que sería necesario desarrollar", apuntó, y dijo que habrá una "demostración concreta de los principios de responsabilidad y solidaridad" a este respecto.
Barroso anunció también que la CE adoptará y enviará a la Eurocámara, el próximo 23 de noviembre, otras dos iniciativas para seguir profundizando en la gobernanza económica de la UE, en línea con la hoja de ruta para la estabilidad y el crecimiento propuesta por la Comisión y respaldada por el Consejo Europeo.
Esas dos medidas, basadas en el artículo 136 del Tratado de Lisboa, irán dirigidas a aumentar la vigilancia, en especial de aquellos Estados miembros "que pongan en peligro la estabilidad de todos".
La primera regulación propondrá incrementar el seguimiento de los países del euro con graves desequilibrios o que hayan solicitado ayuda financiera en el marco de un programa de ajuste, y mantener también la vigilancia una vez concluido el programa.
La segunda, en respuesta a las conclusiones del Consejo Europeo del pasado 26 de octubre, se centrará en vigilar más a los Estados del euro que se encuentren en un procedimiento de déficit excesivo, indicó Barroso.
Esta regulación propondrá pasos graduales y condiciones para controlar las políticas presupuestarias nacionales, y debería permitir a la CE y al Consejo examinar los borradores de los presupuestos y emitir una opinión sobre ellos antes de que sean adoptados en los parlamentos de cada país, "requiriendo una segunda lectura en los casos graves".
Además, la CE podría controlar la ejecución de los presupuestos y sugerir enmiendas a lo largo del año si lo considera necesario.
En cualquier caso, Barroso garantizó que "la última palabra sobre los presupuestos nacionales la mantendrán los parlamentos nacionales, como corresponde", si bien deberán "tener mucho más en cuenta las normas europeas".
"Una vigilancia mayor de la Comisión conducirá inevitablemente a un mayor papel en ámbitos que antes estaban restringidos a los gobiernos o parlamentos nacionales", reconoció el jefe del Ejecutivo comunitario, pero advirtió también de que "esto es necesario e indispensable si queremos tener una moneda común".
Por último, Barroso señaló que presentará, antes de finales de año, una comunicación -documento no legislativo- sobre el fortalecimiento de la representación de la zona euro en foros internacionales como el G20 o el Fondo Monetario Internacional (FMI).