La industria de la construcción comprende diversas actividades, fundamentalmente la construcción de inmuebles y la construcción de obras públicas.
La construcción es unos de los sectores de mayor peso económico para la mayoría de los países en general y para España en particular. Tal importancia deriva no solo de los aspectos cuantitativos que representa, sino también, sobre su influencia directa e indirecta sobre otros sectores económicos. En consecuencia, la construcción influye decisivamente en el nivel general de actividad económica y, concretamente, y de forma especial, en el nivel de empleo.
La industria de la construcción, es pues en nuestro país uno de los sectores de mayor volumen económico, ya que dentro de la formación bruta de capital fijo total, que en 2007 fue de 323.521 millones de euros, la referida a la construcción, fue de 187.601 millones de euros. En 2008, las cifras fueron respectivamente, 313.975 la total y la de la construcción 179.745, para que en el año 2009 los datos fueron, respectivamente, 256,671 y 151.598, todo ello según datos del Ministerio de Fomento.
En estos tres años, de acuerdo con los datos expuestos, se han producido descensos notables, tanto en la formación bruta de capital total, como en la referida a la construcción. Asimismo se operan descensos de forma acentuada en la construcción de inmuebles residenciales y, en menor medida, en otras construcciones.
Por lo que se refiere al empleo, de acuerdo con los datos de INE, la población ocupada en el 2009, era de 18.880 millones de personas, en tanto que la construcción ocupaba 1.888 millones. En el año anterior, 2008, las cifras eran respectivamente de 20.257 y 2.453 y, finalmente, en el 2007, 20.356 la población ocupada total y 2.679 la ocupada en la construcción. Puede observarse que se han perdido 800.000 empleos de la construcción durante esos tres años en España.
Respecto a la población parada en la construcción, ha crecido de 2007 a 2008, de 183.000 personas a 424.000, y en el 2009, se ha alcanzado la cifra de 670.000 parados.
Los datos anteriores son parte del resultado, todavía no completado, de la llamada “burbuja inmobiliaria”, que se arrastra desde finales del siglo XX y que se ha manifestado por una elevación continuada de los precios de las viviendas de alrededor del 10 % anual, superándose en algunos años. Este proceso se detuvo aproximadamente, en el 2007, como consecuencia del estallido de la aludida burbuja y se manifestó por una caída de los precios, a corto plazo, producida por la imposibilidad del mercado de absorber la gran cantidad de vivienda construida en los años de “boom”.
Pero la causa de esta situación no se refiere sólo al lado de la oferta, sino que la propia capacidad económica de las familias y el deseo de adquirir una vivienda, propició en una fase determinada, el crecimiento de los precios hasta llegar a un punto de crisis, tanto en la capacidad económica, como en los instrumentos crediticios que daban cobertura a estas operaciones de compra, sufriendo este sector un acentuado descenso.
Según los datos de SEOPAN, cuando dio comienzo la crisis económica, la construcción constituía un segmento muy apalancado, financieramente hablando, pero más recientemente esta industria ha realizado un ajuste en todos sus sectores. Si a finales del 2006 el peso de la construcción en el crédito, era del 9%, en diciembre del 2009, esta cifra descendió hasta el 7,1%. En consecuencia, se ha producido un desapalancamiento que demuestra la flexibilidad y capacidad de gestión de las empresas de este sector, en especial de las más grandes.
En lo que se refiere a las empresas pequeñas y medianas, las restricciones crediticias han sido, y siguen siendo, muy severas. Esto también afecta a aquellas grandes empresas que no han sabido o no han podido reducir su endeudamiento, mediante la venta de activos y participaciones accionariales, o no se han abierto a mercado exteriores.
En conjunto, a finales del 2010, el volumen de crédito concedido por los bancos al sector inmobiliario era de 430.000 millones de euros.
Podemos ofrecer un análisis comparativo de las viviendas iniciadas en los últimos años y ciertos datos del crédito a los hogares para la adquisición de vivienda. Las viviendas iniciadas, en el 2007 tuvieron índices interanuales descendentes del -19% , en 2008 del -43% y en 2009 del -54%, paralelamente el crédito para la adquisición de viviendas la tasa interanual descendió del 17% en 2007, al 8,3% en 2008 y al 1,3% en el 2009.
Algo parecido sucedió en el este período con el crédito hipotecario para la adquisición de viviendas, cuyo numero descendió en -19% en 2007, -35% en 2008 y -13% en el 2009.
Por lo que respecta al consumo de cemento pasó de 55.998 miles de toneladas. en 2007 a 42.696 en 2008 y a 28.646 en 2009.
En el ámbito local, es conocido el papel en la financiación del municipio que desempeña la política urbanística, fundamentalmente a través de las recalificaciones. La recaudación de los ayuntamientos proveniente del urbanismo, en el 2006, fue de 16.662 millones de euros. Este dato descendió el 2010 a 1.830 millones de euros y hay una previsión de caída en el 2011 del 11%. Es innecesario decir que las dificultades económicas de muchos ayuntamientos son enormes. Por otra parte, debe tenerse en cuenta la prohibición a los ayuntamientos de endeudarse a largo plazo durante el año 2011.
Como se apuntó anteriormente, la única forma de mantener cierto nivel de actividad, sobre todo en las grandes empresas, es realizar proyectos en el extranjero.
En el ámbito interior , dadas las dificultades presupuestarias de las administraciones públicas, existe una tendencia a potenciar las concesiones de obras y servicios públicos, como una vía que permita atender a las necesidades de infraestructuras, equipamientos y servicios. En concreto, las Administraciones Públicas están optando por los contratos de concesión de obras públicas, normalmente de carreteras y ferrocarriles, aunque también pueden incluir la gestión de edificios públicos.
Con el objetivo de luchar contra la crisis, el Plan Extraordinario de Infraestructuras, fue presentado el 7/4/2010 en el Ministerio de Fomento y ha sido dotado de 17.000 millones de euros de presupuesto, con una duración de dos años. Este Plan abre la puerta a nuevas fórmulas mixtas de financiación público-privada.
En el acto de firma de este Plan, junto al Ministro de Fomento, firmaron responsables del ICO, de la Asociación Española de la Banca y de la Confederación de Cajas de Ahorros. Por otra parte, el Banco Europeo de Inversiones, asignará, dentro del acuerdo marco vigente con el Ministerio, 2.100 millones de euros para financiar actuaciones contempladas en el repetido plan.
De lo anteriormente expuesto, es necesario destacar que la inversión en infraestructuras constituye una necesidad a la que no se puede renunciar en caso de crisis por el alto impacto que tiene cobre el PIB y el enpleo .
En el sector de la rehabilitación de edificios tiene especial importancia la llamada rehabilitación energética. La obligatoriedad de la certificación de eficiencia energética potenciará el desarrollo del sector y su industria. El Plan 2000 ESE de obras de rehabilitación y eficiencia energética de las administraciones públicas permitirá mediante la debida adecuación de los edificios públicos, un ahorro del 20% de consumo energético, en el período 2010-2012.
El tema puede resultar inagotable puesto que pueden hacerse infinidad de puntualizaciones referidas a la evolución de subsectores, movimientos del Euribor, aspectos crediticios, etc.
No podemos obviar la importancia decisiva que a la hora de encarar este sector, tiene el restablecimiento del crédito como motor necesario que rompa con la paralización parcial de la actividad, que arrastra un porcentaje considerable del paro existente. No podemos incurrir en remilgos de falso progresismo, conocida la cifra de paro y su previsible evolución futura. No se puede ser conformista con el problema que tenemos en presencia. Los economistas mas destacados no se han caracterizado por el conformismo, sino por la rebeldía apoyada en correctos razonamientos económicos.
El Estado, no puede periódicamente apoyar financieramente a las instituciones de crédito para luego "sangrarlas" apelando a ellas para que subscriban su voluminoso monto de deuda a largo plazo, bonos y letras del tesoro.
Lo que otorga credibilidad ante nuestros acreedores, es que además de las reformas necesarias y urgentes, se siga una política bancaria ortodoxa. Así pues, la financiación de la deuda no debe interferir en el proceso económico financiero normal de una economía de mercado.
La digresión anterior alude que los bancos y cajas ven limitadas sus disponibilidades crediticias, al apoyar financieramente las demandas estatales, autonómicas y locales, considerando con miopía que deuda pública afianza sus balances en mayor grado que los prestamos a empresas y particulares solventes.
Entre las conclusiones de un trabajo titulado: "La banca pública en España durante los siglos XIX yXX", de Jose Luis García Ruiz se dice:
"En la etapa democrática conservadores y socialistas estuvieron de acuerdo en su privatización, al entender que el sistema financiero privado era capaz de atender toda la demanda de crédito de la sociedad española. En cualquier caso se mantuvo un ICO residual...". Sin desmerecer el papel que desempeña el ICO en sus áreas de actuación debemos considerar que dada la insuficiencia de crédito al servicio de la promoción, contratación y adquisición de viviendas, especialmente las protegidas, sería preciso alumbrar otro tipo de solución.
Podría arbitrarse algo semejante a los acuerdos de financiación del Plan Extraordinario de Infraestructuras 2010-2011. En este sentido se deberían firmar unos acuerdos, que abran la puerta a nuevas formas mixtas de financiación público-privada, en los que participarían el Instituto de Crédito Oficial (ICO), la Confederación de Cajas de Ahorros (CECA) y la Asociación Española de la Banco (AEB) y que también subscribiría la Vicepresidencia Económica del Gobierno que liderará y vigilará el cumplimiento de dichos acuerdos. Tales acuerdos deberían incluir un convenio que subscribirá la Vicepresidencia Económica del Gobierno con el ICO, en el que se fijase la participación financiera que este organismo aportará al proyecto.
Los convenios firmados con la AEB y la CECA, establecerán un marco de colaboración de las entidades financieras y las Cajas Confederadas, para facilitar la financiación de forma conjunta o complementaria al resto de los organismos firmantes del acuerdo.
Estas actuaciones deberían realizarse con carácter de emergencia y tendrían una duración limitada.
Además convendría analizar que, si para robustecer la gestión de los referidos acuerdos, fuese adecuada la incorporación de profesionales de los organismos participantes, e incluso del sector de la construcción, también con carácter temporal.
El hecho de focalizar en este momento la preocupación sobre la industria de la construcción, deriva de haber sido precisamente este sector, el mas castigado, tanto por la desaparición de empresas, como por la destrucción masiva de puestos de trabajo.
En pocas palabras, o se reactiva la construcción con el necesario crédito o las cifras de paro constituirán una losa insalvable, si las unimos a las dificultades crecientes para la financiación de la deuda pública y privada.