Esto también ocurre con los productos financieros y la utilización de las nuevas tecnologías. Los diferentes soportes existentes ya en el mercado ofrecen la posibilidad de que aquellas empresas que apuestan por la innovación vayan incorporando estos dispositivos móviles como medio para acceder también a diferentes productos financieros.
Según el informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) publicado a primeros de febrero de 2011, el número de líneas de banda ancha creció un 8,4% en 2010 con respecto al año anterior con 816.415 líneas nuevas, hasta alcanzar un parque de 10,56 millones. En telefonía móvil, el número de nuevas líneas fue de 1,76 millones, un 3,2% más que en 2009 y suman ya 56,6 millones.
Por otra parte, el consumo medio de Internet en el móvil es de 298 MB al mes en Europa. Por ello, las tarifas de telefonía móvil que incluyen una cierta cantidad de tráfico de datos incluidos cada vez son más comunes, en especial en los casos en los que el usuario dispone de un smartphone. El consumo de datos se ha disparado en el último año. Parte de la "culpa" la tienen el 6% de los clientes, que consumen el 50% del tráfico.
En definitiva, lo que está claro es que será cada vez más común tener acceso a Internet en el bolsillo y que, en términos de tráfico, en un futuro no muy lejano el usuario medio será el actual usuario "heavy" con un consumo que se contabiliza sin problemas en GigaBytes mensuales y que harán florecer tarifas sin límites a precios aceptables.
De todo esto se deriva que muchas de las empresas, negocios, productos y/o servicios financieros se acerquen cada día más rápidamente a este elemento, ya imprescindible en nuestra sociedad y que está cambiando radicalmente las costumbres, y ofrezcan soluciones directamente accesibles desde el teléfono móvil que tenga acceso a Internet.